martes, enero 15, 2008

¡Caíste , Britney Spears!

Por los poderes que me asisten, hago aquí y ahora, ante todos los presentes, el siguiente vaticinio:

"De aquí a cuatro años, Britney resurgirá de sus cenizas y nos sorprenderá a todos con un nuevo disco en el cual reafirmará su lugar de reina del pop. Y todos lamerán la miel de su vagina dorada, pues ella, en su plena sabiduría, dejará siempre entreabiertas sus piernas".

Y que el alma de Jim Morrison me azote las nalgas si esta profecía no se cumple.

Me fascina y me asquea —y no me sorprende— los minutos de aire que dedican los canales de TV para mostrarnos a la princesa del pop caída en desgracia y sin príncipe a la vista.

Allí están las fotos, para atestiguar la desgracia: Granos, pelos revueltos, gordura, piernas abiertas, papelones en público, un show para el olvido, dos bebés desmadrados, un papá apadronado, y tantas más que me he perdido.

Una de las frases más sabias que escuché en mi vida, es también la más simple: "Lo que Juan dice de Pedro, dice más de Juan que de Pedro".

Y lo que los medios nos dicen de ellos mismos es que siguen siendo la misma miserable picadora de carne, insaciable travesti —con perdón de los travestis— dotada de gigantesco falo y tetas, que cuando no te obliga a chupar unas, te entierra el otro hasta el moño.

Britney, pobre nena-mujer, que no has vivido nunca esas borracheras adolescentes que se ríen al otro día en la esquina, preocupada siempre por ser la mejor, la que más baila y canta y la más hermosa.

Britney, tú que fuiste la alumna más aplicada del colegio, el más lindo espejo del American Dream, ahora has despertado rapada y sin tenencia de tus hijos.

Britney, nena regordeta de un pueblito estadounidense que calentaste al mundo con tu primera aparición, esa en la que caminabas como una gata por los pasillos de tu resplandeciente high-school, tapada apenas por una pollera roja a cuadritos y una leve camisa blanca anudada en ese vientre.

Britney, que lamiste la boca de Madonna, que te fumaste un porro y fue escándalo, que pariste dos veces y engordaste (¡ay, pecadora!).

Britney, nunca me gustaste (es un decir, pues tu imagen se me ha sentado en la retina; y, además, la versión de "Hit me baby one more time" de Mike Patton es IN-CRE-I-BLE y me mostró que ese es un temazo). Te desprecié —y quién mierda soy yo parta hacerlo, por supuesto— por ser el estandarte de una industria musical decadente que se chupa la carne de los pendejos más hermosos y tira los huesos para hacer hot dogs. Como si a todos nosotros, cada uno en nuestros trabajos, no nos hicieran lo mismo, y ni siquiera dejaremos fotos hermosas tras nuestro.

Y ahora caíste. Y le mostraste al mundo que no sos perfecta. Y lo hiciste a lo grande, una tras otra. Caíste en caída libre.

La mala suerte a veces no es mala, sino sincera.

Y se me ocurre que ahí está, todavía, tu talento innegable, tu talento que dejaste tapar por las sombras de maquilladores, managers, coreógrafos, esteticistas, personal trainers y agentes de prensa y periodistas y todas esas putas del show.

Vamos, Britney, que un tropezón no es caída. Brindaré el día que saques ese disco, que será un gran disco, en el que nos cuentes cómo fue de oscura y profunda la caída por el agujero, y lo que has visto del otro lado.

Vamos Britney, reiré contigo cuando vea como todos los chupaculos del espectáculo se inclinen para lamer tu dorada vagina, y tu susurres a cámara "ooops, i did it again".

jueves, diciembre 06, 2007

LETRAS PORCO REX

Mientras preparo la segunda parte de Larga vida al Indio, quiero compartir con todos las letras completas del nuevo disco Porco Rex. Qué decir del Indio, excepto que sus letras siguen siendo un espejo en el que muchas veces me veo reflejado, quizá en los momentos menos pensados. Que sus letras más de una vez me han hecho brotar alguna lágrima, me han erizado la piel, y no quiero seguir porque queda como medio mariquita ponerse sensible y además temo comenzar a describir sensaciones extrañas en los distritos más alejados del cuerpo!!!!

Besos a todos ustedes, queridos dos o tres lectores, y acá tienen la nueva lírica del Gran Indio.

1. Pedia siempre temas en la radio
No, no, ciego en la bruma
Bellamente sangra su nariz
Van a tragarlo arenas movedizas
Pagará caro lo tonto que fue

Un tipo remilgado
Un garabato que
Fué de los juguetones
Y es el pingüino más gil

Trabe, zonzo, cachivache
Con el tiempo la reja comió
Pedía siempre temas en la radio
Y nunca los quería oír

Un espantajo turbio
Un despiadado más
Caníbal de opereta
Pedazo de pendejo

No salió nada de él
Nada en los diarios
No se habló nunca del
infeliz, nada.

Condenado a no ser
Titular nunca
De un momento estelar
Nada en los diarios

Pudo vivir con eso
Sólo un tiempito más
Luego se puso ciego
La bruma se lo tragó

Mucho puntaje bajo
Nada esperanzador
Si se le incendia el culo
El no lo sabe apagar

No, no, sueño con presagios
Una tragedia le quiere montar
Todos la vemos en sus ojos muertos
Muestra su mala señal.

Muestra su mala señal...


2. Ramas desnudas

Mientras miro el mal tiempo
que muestra el ventanal
caen las ramas desnudas que
no tiemblan como vos

No fue bueno verte de nuevo
no debió haber pasado nunca
lo que mejor te sale es provocar

Fueron un par de días
volvimos a fingir
que estabamos felices de....
desearnos otra vez

Vos siempre estas enamorada
de lo que intentas destruir
dejas la luz prendida para dormir

No veo muy gracioso
ir perdiendo el humor
es un don doloroso amor
tu sonrisa esta vez

Pelusa muerta en los bolsillos
y 35 mangos sucios
de miedo y de auto encierro loco....

Ho, no...
Ho, no...


3. Sopa de lagrimas (para el pibe delete)

No es el momento
ni es lugar
Todos nos miran mal
muy mal

Para hacer nuestra escena
esa que trae problemas
cuando no sirve llorar
o no...

Podre olvidarte
o me acordare
Toda la vida de vos,
o no.

Como podría amarte
con tanta melancolía
Un angel inutil flecho
y nos erro.

Ya lo intentamos todo
durante un año largo
Tormenta y soledad
con dolor

Se acaba el tiempo
no puedo ver
que oculta tu reir.
o no.

Como podría amarte
con tanta melancolía
fue tan sombrio y felíz,
nuestro amor.

4. Te estas quedando sin balas de plata

Es encantador…

Tan encantador!

Jurás que te criaste en un balde de gusanos

tonteras de ayer que no te dejan ser feliz

No te están quedando mas de tus balas de plata

(no debí decirlo, tu esclavo ahora soy…)

Es encantador…

Tan encantador!

Debo confesarte que algo me he guardado

me dejé ganar y me puse encantador

A mi alrededor todos piensan que bromeo

y es encantador que pueda sentirme así.

Es encantador…

Hay en tu voz un dolor ligero

encantador, con color de pillo

Es encantador…muy encantador

Sos titán del sexo, persuasivo y goloso

tu tipa no ve que es una cerda igual que vos

(te manda mensajes de estrellita caliente)

Traga y hace muecas, implora y pide más.

Sos encantador…muy encantador

Lengua rosada y de terciopelo

Café del Mar y baladas tontas

Es encantador…

Tan encantador!

Seco, congelado, tonto y afortunado

Macho tupperwear, confortable (tudo Ben)

Cargás con la madre de todas las resacas

Cara de tapir, de gordito bon-o-bon

Sos encantador!

Muy en cantador! Tan encantador!


5. Tatuaje
En tu sueño, hay un sitio
Donde yo no, soy imposible
Alli freis tu cerebro y lloras
Porque no miras y sos mirado.

Yo soy mis sueños si vos
vos sos tu sueño sin fin
No ves que la eternidad
mañana acaba y te vas.

Vos llevas un tatuaje
que va muy bien con tu tristeza
Te echas atras con mucha pereza y veras
que un susto te hara tropezar.

Yo soy mis sueños y vos
vos sos tu sueño sin fin
No ves que la eternidad
mañana acaba y te vas.

Yo soy mis sueño si vos
vos sos tu sueño
El perro que nos mordió
hace poquito murió

Una vez en el agua
abajo alli en la pileta
Esta esperando en el fondo que vos
Quieras rescatar su ruido crudo

Yo soy mis sueños si vos
vos sos tu sueño sin fin
No ves que la eternidad
mañana acaba y te vas.

6. Porco Rex
Por esta vez, porco rex

Se va a dejar llevar por su alma

impresionante se ve

como el fantasma feo de un bagre

De carnada

lo vamos a usar

Un precio muy alto pago

quizo resucitar un muerto

en lo profundo acepto

las aguas ya no estan serenas

No la escuches, hay alguien alli

Perdonen mi ocurrencia

son mis modales asi

ya casi nunca tiendo

y disfruto mi enfermedad

En manos de pavotes

todo el sueño quedo

disfruta los placeres

que te quedan sin dañar

Dale, dale, dale....

Por esta vez porco rex

se va a dejar llevar por su alma

pregunta por el menu

y va a cagar en las estrellas

crema y nada le van a quitar

7. Veneno paciente
Me cansa tener gente alrededor
si no meto un trago llega el mal humor
Mentiras amables veneno paciente
y nada de lo que supimos desear.

Desde cuando sos, tan sensible vos
Taco alto y Chablí era tu confesión
y pronto empezaste a ser un recuerdo
y nada de lo que me gusta extrañar.

Los problemas saben siempre donde estas
con tus trucos viejos de zorra besas
Vestida de lino, de lino bonito
Y nada de lo que supiste lucir.

Hasta donde se, ya no bebo más.


8. Por que sera que no me

quiere dios

Porque será que no me quiere Dios
si el bicho mas feo sabe que soy yo
voy aprendiendo a desaparecer
pero empiezo con mal pie.

Hay sueños ligeros,
sueños bonitos,
sueños frenéticos...

La funcion no termina y ya
el tiempo se ríe de mí
No tengo nada mas que perdonar
a mi esqueleto aun mortal.

Te veo tan linda
como si todavia me amaras, linda!

Con todos tus lindo dientes te vas a burlar...
No me ves como un palomo y me atendes
A un perro muerto con un palito molestas
que precio tiene mis sueños vos ya sabes...

Me cruze con el torito chas chas
oime colega dijo esto es asi
a morir que hacemos mucho mas
que todas las galaxias.

La culpa no es de los astros ya
soy el haragan de siempre

Con todos tus lindo dientes te vas a burlar...
No me ves como un palomo y me atendes
A un perro muerto con un palito molestas
que precio tiene mis sueños vos ya sabes...


9. Y mientras el sol se muere
Todavía no usé mi milagro de hoy

(que corta es la vida, mi amor!)

No voy a buscar más consuelos tontos

si pasa algo malo esta vez.

Te voy a buscar

en la oscuridad

Yo no sé si pueda volver a encontrarte, amor

si dios no me quiere en tu eternidad

Sueño con que duermo, no lleno mi tumba aún

y un poquito tarde ésta vez se va a hacer…

Y mientras tanto el sol se muere

y no parece importarnos…

Mientras te quiero el sol se apaga

y si dios queda en nada o no existe

te amaré mucho más.

Te voy a encontrar

en la oscuridad

Algún día, pronto, una de mis vidas

va a intentar matarme y lo va a lograr

Como será andar solito allá en la muerte?

Ay! mi amor…ya sin vos…sin tu sueño…

Yo no sabría echarte de menos

(soy un ladrón que robó dolor)

y si te pierdo camino a casa

ya te dije esto antes…linda mía

…te voy a encontrar

te voy a buscar

y te voy a encontrar…


10. Martinis y tafiroles

Suele pasarme

Olvido lo que importa mas

Y dados redondos

Tuercen mi chance

A veces exagero mi humor

los martinies y los tafiroles

hay que estar un porquito sonado

para olvidarte

Estoy complicado

no me hago ilusiones

y no quiero recuerdos lindos

Necesito dormir mucho y bien

y no hablar asi como toda la mierda

que se habla hoy por la tv,

que come mis ojos

Un viajero frecuente que lee

su millaje y chupa un limon

sabe que en su heladera no hay

ni ketchup ni nada

Me sueño durmiendo,

a veces durmiendo y soñando

si mi perra maulla al soñar

la consiento


11. Flight 956
Parece que en el final
no me saldré con la mía mi amor
debería chequear mi contestardor
Flight Nine Five Six, voy a extrañar
tu belleza es como un resplandor.

Estoy tan cansado que
no tengo fuerzas para discutir
Es tan triste esta vez que no puedo hablar
Flight Nine Five Six, el tiempo dirá
yo sé que vos vas a regresar

Disculpá mis actos de hampón
siempre hay quilombito en un cielo de dos
Y nunca hay terreno sagrado amor
y es difícil no ser injusto con vos,
Cuando escapás en tu...

Flight Nine Five Six intento reír
Dios no está en los detalles de hoy
será un melodrama vulgar,
pasado dos meses nos consolarán
llorarás con un ojo y con el otro te reirás

Flight Nine Five Six, voy a extrañar
tu belleza es como un resplandor.

12. Vuelo a Sidney
Triste y con malas intenciones
ya no se que me dicen tus ojos
demostró una tibia en oferta
que se rie y pide volver.
Temblando, temblando

Yo ya se que la fruta no es buena
me contas y me pongo inquieto
Sos tan cruel como tus ambiciones
suplicas que firme tu cheque
Sonriendo, sonriendo...

Temblando y sonriendo....

Amarte es posible
a quien tanto hay me lastima si..
Temor y dolor, nos unen
no puedo pensar, en algo peor.

Ya te ves atascada en Ezeiza
ya perdio el chucho que apostaste
alli esta el numerito en tu cuello
y vos no desperdicias baba
Boqueando, boqueando...

13. Bebamos de las copas lindas

Donde hay dolor, habrá canciones
Acabo de perderlo todo
Bebamos de las copas
Más lindas que tenemos hoy

No se que pudo haber pasado
Y esto no es más que un himno
De amarguras de amor...

Te traicionaban tus amigas
Y justo saltaban las tostadas
Bebamos de las copas
Más lindas que tenemos hoy

Voy a correr como un conejo
Es lo que hace cualquiera
Eso es lo que hacés vos

Ya vi caer la estrella
Tu deseo se cumplió
Quedó la marca de tus labios
En esa copa ya vacía

Brindemos por los rayos
De la luz que me alumbra hoy
Tuve una enfermedad malvada
Y esto no es más que un himno
De amarguras de amor...

martes, diciembre 04, 2007

Larga vida al Indio Solari (primera parte)

Porco Rex me ha dado una gran alegría, seguida de cierta melancolía por el futuro. Alegría porque siempre es bueno volver a escuchar material nuevo del Indio. Melancolía porque , ay, cada año está más cerca el fin de tantos años de esperar los nuevos discos de los Redondos. Y ya se me hizo costumbre, ¿vio?

Es que a esta altura, la voz del Indio se ha convertido en una suerte de banda sonora de mi vida, o mejor dicho, la voz del Indio es una suerte de locutor en off que va rindiendo cuenta del clima, mientras mis huesos bailan por las calles céntricas de la ciudad de Buenos Aires.

Duele pensar va a llegar el día en el que, luego d ehaber esperado en vano año tras año, me diga a mi mismo que ya está, que no hay más discos del Indio, que no me va a sorprender más con sus letras, que no voy a volver a sonrerir con determinado acorde, o un arreglo dado, que no voy a volver a rebotar la cabeza siguiendo esos riffs... Que va a llegar el día en esa llamita se extinga, y de ella no quede nada... Nada, excepto los recuerdos de toda una vida, que comienzan a agolparse...


GULP
La noche. La oscuridad. Las sábanas. La radio en AM, sintonizada en no sé qué emisora. Suena El Loco de la Colina, conducido por no sé quién. Entre chistes que no entiendo, mensajes "Impugnados" de los oyentes y publicidades de hoteles alojamiento (OTELO, ¿te lo imaginás?), suena recurrentemente una banda. No es una banda que conozca de la tele. El cantante canta finito, rabioso, canta cosas como "ñam fri frufi fali fru", o algo así. Entona, mientras yo me voy quedando dormido, que

Esta vez (¡por fin!)
la prisión te va a gustar.
El reo semental se va a licuar
en la prisión.
¡Gatas lindas, sirenas rellenas! ¡Camisa apretada, pezón radioactivo! Reclamando el botín para la prisión... del dios-feliz-prisión...
el dios barbazul de esta prisión.


Corre 1985, los milicos se acaban de escapar de la Casa Rosada, el país huele a cadáveres bajo la alfombra, y yo tengo unos doce.


OKTUBRE
Tal vez el primer disco que compro. Bah, se lo pido a mi mamá, se lo pido: "Si podés comprame este duisco, se llama OKTUBRE, y la banda son los Redonditos de Ricota, ¿te vas a acordar?" Y mi mamá que me dice que sí, que se va a acordar. Y se acuerda, aunque en el medio se produce un delicioso diálogo entre mi madre y el de la disquería:
- No me acuerdo el nombre de la banda, era algo de comida... (mi madre)
- ¿Comida? ¿Puede ser Aldo Monje y los PASTELES VERDES? (el vendedor)
- No, no, no era ese... (mi madre)

Lo importante es que, al final, mi vieja sacó de su cartera el cassette (para los más jóvenes: cassette era una cosa en la cual se escuchaba música, mediante una cinta magnética que se enrrollaba en dos ruedas, y todo montado dentro de un práctico envase plástico). Estaba envuelto para regalo, recuerdo la emoción al romper el papel y, luego, al ver por primera vez esa tapa, la de las multitudes avanzando en la noche negra armados con banderas rojas al viento, una catedral a punto de ser tomada, las caras rotas del pueblo, de los marginados, las cadenas que se rompen... Y las letras, dios mío, qué placer poder leer por primera vez lo que escribe ese tal "Indio Solari", a quien, en la penumbra de mi habitación, imagino por el sonido de su voz como una especie de noble encerrado en su castillo, entonando canciones tristes mientras camina por los pasillos abandonados y el eco gélido de una canción rebota en las paredes:

Flacas gimnastas de América. Secas, austeras soviéticas, Muchachitas fatales En blancos zoquetes chinos. Son todas joyas, patricias de amor.

Estamos en 1986. Primer año del secundario, descubrimientos del placer, primeros besos, la vida es esto que está acá, del otro lado de mi piel.


UN BAION PARA EL OJO IDIOTA
No sé qué piensan ustedes, pero la adolescencia es una mierda. En mi caso, ¿qué hacer con tanta juventud? Leve distanciamiento de los Redondos, la cabeza en cosas más importantes, como el cambio de colegio secundario, las chicas, el deseo por las chicas, el miedo a las chicas, el deseo por la vida, el miedo a la vida, bah, mucho material para el diván y pocas nueces.

Por entonces, el indio canta, y recuerdo el booklet del cassette, que decía algo así como que la voz del Indio era un "cuchillo resorte alarido":

¡Buena suerte!
¡Y más que suerte! (sin alarma...)
Me voy corriendo a ver
que escribe en mi pared
La tribu de mi calle.
¡La banda de mi calle!

1988. La democracia hace agua en materia económica, y Un Baión es un buen termómetro de lo que se vive en el país.


¡BANG BANG! ESTAS LIQUIDADO
Un año después. Las cosas no han cambiado mucho. Los Redondos siguen adelante, regalando maravillas, pequeñas perlas como esta:

Sos un tipo pan comido,
No es tu culpa, no,
Zambullido en el caldero
(Es la fatalidad)
Es endemoniadamente caro lo que sos
¡Este clip me pone tieso!
¡Yo me bajo acá!

Y te esnifo la cabeza (cada día más)
Y me esnifan la cabeza
Y nada ni nadie nos puede parar.

1989. Menem llega a la Casa Rosada. Llega antes de tiempo, dado que el anterior presi, Alfonsín, no pudo controlar la economía, a los peronistas, los militares, los familiares de desaparecidos, la Iglesia, los señores empresarios que venían de hacer grandes negocios con los milicos, etcétera.


LA MOSCA Y LA SOPA
Cronista, juglar, editorialista, analista, testigo al fin, el Indio se muerde los dientes mientras te recrimina con complicidad:

Pasó de moda el golfo
Como todo viste vos
Como tanta otra tristeza
A la que te acostumbrás
Ahora vas comprando
Perlas truchas sin chistar
Calles inteligentes
Alemanas Para armar

Y muchos marines de los mandarines
Que cuidan por vos
Las puertas del nuevo cielo

1991. Menem lo tiñe todo en la Argentina, Bush lo tiñe todo por otras partes. En su primera parte, los 90s son la década de las privatizaciones desvergonzadas, de la "inserción del país en el primer mundo", de los mundiales de Italia y EEUU, de Maradona héroe y villano y víctima y el grunge y el poderoso, inolvidable, fresco, irrepetible sonido de Smell Like Teen Spirit escuchado por primera vez y el pelo largo y el fin de la infancia y larga vida al rock and roll con una banda de amigos atorrantes y sobre todo, para mí es la década de beber hasta morir.

martes, noviembre 20, 2007

Libros ¡YA!

Bueno, no encuentro un sitio que guarde los archivos indefinidamente (iluso de mí), así que voy a volver al viejo sistema de delivery mail to mail: yo iré agregando los libros que tengo, ustedes me mandarán un mail a

marianopilberg@gmail.com

y cuando pueda se los respondo con el libro en cuestión adjuntado.

Política de privacidad:
Tus datos no me importan en lo más mínimo, y si no me creés no me mandés mail.

Ahora me siento más importante, con una política de privacidad es otra cosa, che.

Bueno, los libros que hay por ahora son:

- Asimov, Isaac

Fundación

Fundación e Imperio

- Ballard, J.G.

Mitos del futuro próximo

El imperio del sol


- Brin, David

El cartero

- Bukowski, Charles

Pulp

- Burgess, Anthony

La naranja mecánica

- Cioran, Emile

Del inconveniente de haber nacido

- Ellison, Harlan

Visiones peligrosas 1, 2 y 3

- Farmer, Phillip José

Relaciones extrañas

- Kafka, Franz

El Proceso

- Leiber, Fritz

Hágase la oscuridad

- Lem, Stanislaw

Solaris

- Matheson, Richard

Soy Leyenda


- Niestzche, Friedrich

De mi vida

Ecce Homo



- Vonnegut Kurt

Matadero cinco
Pájaro de celda
Cuna de gato








Animación suspendida

La noticia está dando la vuelta al mundo: científicos norteamericanos han probado una técnica de animación suspendida que ha permtido volver a la vida a unos cerdos experimentales después de tres horas sin registros vitales, lo que les ha llevado a solicitar autorización para aplicar esta técnica en seres humanos gravemente enfermos.

El mecanismo del experimento fue -a grandes rasgos- el siguiente: se redujo la temperatura corporal de los chanchitos de 37ºC a los 10ªC en veinte minutos. Luego, se provocó una hemorragia para simular un grave cuadro médico. Tras almacenar debidamente la sangre perdida, cuando los cerdos estaban a punto de morir desangrados, se inyectó en sus venas una solución salina fría, que es la que se usa para conservar órganos para trasplante, y se los mantuvo en ese estado de animación suspendida durante más de tres horas. Finalmente, se extrajo la solución salina y se la sustituyó por la sangre caliente perdida. Los animales volvieron a la vida, sin daños apreciables, después de haber estado clínicamente muertos.

Algún día toda ciencia será magia para el hombre. Mientras tanto, nuestra especie extiende sus conocimientos llevando sus zarcillos cada vez más lejos en todas direcciones.

Sin embargo, para otras formas de vida la capacidad de permanecer en un estado de animación suspendida no es tan milagrosa. Algunos mamíferos, como el oso, lo hacen cada año durante la hibernación. Las semillas permanecen en este estado hasta quie las condiciones ambientales de humedad y calor les indican -vaya uno a saber de qué manera- que ha llegado el momento de germinar. Asimismo, existen microorganismos capaces de permanecer durante largos períodos en estado de vida latente.


Las casualidades no existen. Hoy, después de tres años de permanecer en animación suspendida, TXT /TNT ha movido un dedo.

Ha abierto un ojo.

Ha bostezado largamente.

Y, tras sacudirse el polvo de tantos bits acumulados en su caparazón, ha mirado alrededor.

Bienvenidos a la tercera resurrección de TXT / TNT.

martes, marzo 07, 2006

EL HAMBRE (cuento)


Después de tanto tiempo, es cosa fácil interrumpir el pensamiento y permanecer vacío. Como siempre, como ahora, volverlo a poner en marcha me resulta doloroso.

Pestañeé.

Pestañeé otra vez.

¿Cuánto tiempo llevaba allí? ¿Cuánto en ese escondite húmedo y oscuro? Podrían haber sido siglos: no me importa el tiempo; nada tengo que hacer ni de qué preocuparme.

El olor inundó la penumbra: muy cerca de mí, algo se pudría en la fábrica abandonada. Pero no fue aquel hedor lo que me hizo regresar a la conciencia —un ciruja se acostumbra a eso—, sino el aullido de una sirena y enseguida un taconeo en la oscuridad y corridas y órdenes a voz en cuello y sombras deformadas por linternas a la vuelta de un pasillo.

Ladridos, policías.

Sabía cómo terminaba eso.

Algo en el linyera cubierto por harapos llama la atención del policía. Algo en su mirada. El policía, joven y afeitado, le hace unas cuantas preguntas estúpidas. Por vagas o por desganadas, las respuestas no lo convencen. Luego, si ha ocurrido algo tan grave como para tener que buscar un buen chivo expiatorio, todo puede terminar en unos años a la sombra. Ya me había ocurrido antes, muchas veces. No es el encierro lo que aborrezco, sino la imposibilidad del anonimato: en las cárceles, incluso quienes no tenemos nombre, somos números.

Me incorporé lo más rápido que pude, todavía algo aturdido. Tomé mi ropa húmeda: la bufanda harapienta, el sobretodo andrajoso; el gorro lo llevaba puesto. No encontré los zapatos. Decidí dejarlos.

Vidrios y piedras afiladas me cortaron la planta de los pies cuando caminé, lentamente, por un pasillo oscuro. A cierta edad, es inevitable reducir la velocidad. A cierta edad, uno sólo puede detenerse. Pero yo seguía y seguiré caminando lentamente. Pasan los nombres, las caras, las modas. Todo se vuelve un borrón, una mancha uniforme en la que es imposible encontrar un rasgo distintivo, algo con suficiente solidez como para anclar. Vagabundeo porque no encuentro nada en común con los demás. Yo sólo sigo vivo, tan simple e imposible como eso. Soy una conciencia lanzada, implacable, pesada. Como una flecha, la vida me atraviesa; como un virus me enferma; como un río me arrastra. Y en este río loco, río sin sentido, comer de la basura —preferible mil veces a mendigarles a los hombres— es igual a compartir la mesa con los dueños del mundo. Al fin y al cabo, todo es una mancha, y desde lejos todas las manchas son iguales. Hace falta mirar de cerca, en detalle, para percibir la sutil diferencia que hay entre la vida y la muerte. Y yo estoy lejos, demasiado lejos ya. Veo claramente, porque no distingo los colores.

El pasillo terminaba en una puerta. Por una ventana en su parte superior entraba, difusa, la luz del exterior. Abrí la puerta. Era una tarde nublada y la fina llovizna que caía sobre la ciudad realzaba el brillo de los carteles de neón. Publicidades rojas y amarillas, rojas y amarillas… Me pareció que el espanto desteñía sus colores sobre todos. La gente caminaba apresurada. Dejé pasar a una, dos personas, y me sumé yo también a la fila india de los caminantes, esa hilera inmortal que conozco tan bien. Caminé unas cuadras sin rumbo, apenas una mancha entre otras manchas, hasta que, abruptamente, me detuve en una esquina.

Algo en el aire, casi un olor.

Supe que ella estaba cerca.

“Acaba de pasar por aquí”, me dije, “puedo sentir su olor”. Y la mera idea de que ella estuviese cerca una vez más devolvió la luz a mi alma inmortal, encendiendo una chispa de deseo en algún lugar entre mi estómago y mi vientre. Casi una erección. Casi un espantoso nudo de ansiedad en el medio del pecho. Y bastó la simpleza tan pequeña de esa chispa para que los nubarrones oscuros se abrieran sobre mí. Bastaron ese olor, y esa erección y ese nudo en el pecho, para que el sol volviera a lamer mi piel después de tanto tiempo. Bastó esta tibia certeza del encuentro inminente con mi amada, para que el ruido del tráfico se convirtiera en el rumor espumeante de un río mezclando para siempre sus aguas con las del mar.

Abro los brazos como el judío crucificado al advertir los gritos y las corridas a diez metros. Y sonrío, allí parado, al percibir la violenta onda de una estampida: mi amada se inclina a besarme la frente. Entonces siento entre las piernas aquella brillante luz de placer, al mismo tiempo que escucho el disparo, y sobreviene el impacto en mi pecho, el ardor en mi pecho, la explosión de la sangre en mi pecho.

Después, un segundo nada más hasta que las nubes volvieran a cerrarse, y el ruido de los autos volviera a ser apenas el ruido de los autos: al mirar la roja estrella en mi pecho abierto, comprendí que yo seguía vivo, y volvía a soportar los desplantes de mi deseada. Yo no estaba hecho para ella, no, ni mi frente para sus besos cálidos y dulces. Me tranquilicé al recuperar la lucidez sombría, la irrefutable certeza de que, una vez más, nada había cambiado. Casi me desembaracé con ansia de esa triste imitación mía de la alegría, de esa conmovedora emoción del perro ante su amo.

Miré alrededor.

Una joven me observaba con sus grandes ojos negros de venado. En el temblor de sus pupilas leí, como en un libro, la vieja historia de la sorpresa y el miedo ante el peligro. En los míos ella no habrá podido leer nada, cómo hubiera podido.

De repente pasó corriendo entre los dos un pibe flaco de no más de quince. Parecía desesperado y decidido. En su mano llevaba una pistola. Una grande.

Me palpé la herida, un agujero feo. Debajo de la camisa mugrienta mi sangre empezaba a espesarse. Impasible, miré al chico correr hasta la esquina, donde un policía de casi el doble de su tamaño lo derribó violentamente. No me importó. Ni el tiro ni que lo atrapen.

Volví a mirar a la joven. Me preguntó si yo estaba bien. Con su mano extendida hacia mí, miraba aterrada mi pecho. La sangre chorreaba por el sobretodo, mansa y grumosa, hasta el suelo. Mis pies descalzos resbalaban sobre un charco oscuro.

No le respondí.

Habían vuelto a mí el cansancio, el hartazgo, el hastío fatal.

Me di vuelta.

La dejé ahí, con su miedo y su asombro y su mano de finos dedos apuntando hacia mí, como si quisiera agarrarme o como si me rechazara. La dejé ahí, con su alegría por estar viva, algo que a mí me falta, recuerdo que pensé.

Caminé dos cuadras. Sentí hambre. Abrí una bolsa de basura. Por supuesto, no es que me importe el hambre. Es ese molesto gruñido de mi estómago, esa odiosa sensación de vacío.

Prefiero que se calle porque me recuerda, ese ruido, que a pesar de mis intentos por olvidarlo sigo vivo.